Cinco razones para ver “Titanes del Pacífico”

Guillermo del Toro

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Hay algo fantástico y mágico que recorre la carrera cinematográfica del mexicano Guillermo del Toro. Algo macabro y salvaje también. Lo conocí tarde, en el 2004, con el estreno de “Hellboy”, un filme cuya apariencia me repelía, pero que me conquistó con el romanticismo de su historia y personajes. Con “El laberinto del fauno” estaba ya convencido que estaba ante un genio con todas sus letras. Y es que si bien no es que podamos encontrar un universo único en el que habitan sus filmes, como tal vez si sucede con Tim Burton o Quentin Tarantino, Del Toro transita con soltura por el terror, la fantasía y la ciencia ficción y fabrica universos coherentes en cada pieza que genera, involucrándose de manera obsesiva y perfeccionista en la creación de cada elemento y personaje de la historia que quiere contar, tanto en términos visuales como psicológicos.

Lo interesante de “Titanes del Pacífico” es ver cómo Del Toro trabaja con el primer proyecto en el que él no puso la semilla. Travis Beacham, responsable de la indefendible “Furia de Titanes”, presentó el concepto inicial de la película a Legendary Pictures en el 2010, con la premisa base de los monstruos y robots gigantes combatiendo en el mar, a muerte. Del Toro se interesó de inmediato, pero debido al trasfondo detrás de los robots, controlados cada uno por dos humanos. “¿Qué pasa cuándo uno de ellos muere? Esta película trata sobre la culpa del posible sobreviviente”. Del Toro desde el momento que accedió a ser director también se amarró a la escritura del guión. Es así que estamos ante un proyecto que suda su imaginario, pero a la vez se escapa de él, con su proyecto más ambicioso hasta la fecha, con un tinte de ciencia ficción más fuerte que en sus anteriores realizaciones.

Monstruos inter-dimensionales y robots guerreros, así como un viaje a la mente y recuerdos de sus pilotos, es lo que promete esta película. Aunque conociendo la meticulosidad del director, podemos esperar mucho más.

Kaiju, cine japonés y robots

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“Titanes del Pacífico no es un homenaje a las películas japonesas de monstruos”, ha dicho incontables veces Guillermo del Toro, aunque es imposible no sentir la influencia. Los monstruos que invaden nuestro mundo a través de una grieta inter-dimensional en el océano se llaman kaijus, término japonés que se refiere a “bestias extrañas”; el kaiju-eiga es el sub-género de películas con monstruos humanoides que dominó Japón en los 50s. Godzilla, Gamera y Anguirus son algunos de sus más conocidos representantes. Aunque no es la única referencia japonesa a la que se puede atar el filme: muchos hablan de ella como la versión live-action de “Neon Genesis Evangelion”, anime de culto.

“Sentía que había una chance de hacer algo fresco, algo nuevo que a la vez fuera consciente de su herencia, sin ser un pastiche u homenaje o un grandes éxitos, o algo así. Una de las primeras cosas que hice fue que ningún miembro de la producción o de los equipos de diseño revisara películas antiguas o buscara referencias. Había que empezar desde cero”. Influenciado por El Coloso de Goya y las pinturas de George Bellows, se diseñaron 40 kaijus, de los cuales veremos nueve en la película, así como jaegers (como se denomina a los robots gigantes) por país. El trabajo de Del Toro no consistió en crear un ejército de criaturas y máquinas homogéneo, sino que se buscó crear elementos únicos en personalidad y diseño. Considerando el minucioso trabajo al que nos tiene acostumbrado Del Toro, podemos esperar que nos los presente uno a uno. Y tomando en cuenta su delicado trabajo de puesta en escena, estamos ansiosos por ver la acción que ha montado a tan épica escala.

El factor humano

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Hace unas semanas, la Warner Bros estaba asustada porque el awareness del público con respecto a la película se mantenía muy bajo. Había un serio problema con la táctica de marketing que estaba utilizando el estudio, ya que se concentraba demasiado en los monstruos y los robots, sin generar enlaces humanos reconocibles por el público. En estas últimas semanas es que se ha visto un giro en cuanto al material publicitario de la película: el error fue pensar que por no tener estrellas en el reparto, no se los debía mostrar en los adelantos. El error estuvo en obviar el factor humano tan vital en la filmografía de Del Toro, ya que a él le interesa la manera en la que los outcasts se relacionan en contextos fantásticos o paranormales.

Del Toro ha confesado que esta película es una historia de amor, aunque no en el sentido convencional. Para controlar los robots gigantes, se debe hacerlo de a dos, con el compromiso total de ambos, ya que al conectarse a la máquina las dos personas involucradas deben compartir pensamientos, recuerdos y en general todos los secretos de sus mentes. “Esta es una historia de amor sin la historia de amor. Nos muestra todos los elementos necesarios para el amor sin llegar al amor mismo”, comenta Charlie Hunnam, uno de los protagonistas del filme. Su personaje y el de Rinko Kikuchi (actriz japonesa, nominada al Oscar en el 2007 por “Babel”) han sufrido terribles tragedias personales en su pasado y ambos deben, de manera metafórica, hacerse uno, completando las grietas psicológicas el uno del otro. Es así que no estamos ante un blockbuster de robots convencional, al estilo “Transformers”, sino que Del Toro promete llevarnos en un viaje emocional mucho más profundo en los traumas y miedos de nuestros protagonistas.

Mención aparte la presencia del tremendo Idris Elba en el reparto, actor inglés que de a pocos se abre espacio en el circuito norteamericano.

Guillermo Navarro

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Si bien Guillermo del Toro es todo un artista con las imágenes que crea en pantalla gigante, esto sería imposible sin el trabajo de fotografía del mexicano Guillermo Navarro, su eterno colaborador. Su trabajo en “El Laberinto del Fauno”, por el que se llevó un Oscar en el 2007, es tanto encantador como incómodo, delicado como grotesco, en un retrato muy particular de la España post-Guerra Civil a mediados de los 40s. Aunque también podemos encontrar su trabajo en “Jackie Brown”, mi favorita personal de Quentin Tarantino, y en “Del crepúsculo al amanecer”, de Robert Rodriguez.

Lo que nos intriga es que será la primera vez que Navarro trabaje en un proyecto de tamaña envergadura comercial, lo cual lo ha obligado a separarse del celuloide y trabajar por primera vez en digital, con cámaras RED EPIC y 15 a la vez en el set. Navarro confiesa que tuvo que estudiar muy duro para entender este nuevo paradigma de trabajo, pero que para mantener algo del feeling tradicional del cine, trabajó con lentes de cámara de cinta.

Un punto a rescatar del tándem Del Toro/Navarro es que, a pesar de la cantidad de efectos visuales que se necesitaron para la creación de los combates, se evitó en la medida de lo posible el uso de pantallas verdes, lo cual demandó la creación de sets gigantes y dinámicos, ya que los movimientos, efectos de agua, aire y electricidad, los golpes y caídas mostradas en la película son reales. ”Creé una máquina de tortura”, comenta entre risas Del Toro sobre estos gigantescos sets móviles, que podían ser manipulados como un juego en un parque de diversiones. Esta técnica ayudó no sólo al realismo en la fotografía, sino al realismo en las performances de los actores, quienes fueron sometidos a regímenes extremos para conseguir el efecto que el director perseguía.

Ramin Djawadi

Tal vez sea un nombre que no les diga mucho todavía, ya que su trabajo en el cine aún es bastante reducido, pero estoy seguro que sus notas resuenan en sus cabezas más seguido de lo que imaginan. Es el compositor responsable de la enigmática banda sonora de la serie de TV “Prison Break”, pero ha ganado fama internacional por el delicado trabajo musical realizado a lo largo de dos temporadas en “Game of Thrones”. El tema principal de la serie, ese que entonamos cada fin de semana que se estrena un capítulo, es obra suya también. “Sus composiciones no solo son colosales, sino que poseen una suerte de alma humana en sus sonidos”, comentó Del Toro sobre su decisión de incluirlo como compositor principal. Prometen una banda sonora bañada en rock, tomando en cuenta que el mítico Tom Morello colabora con sus cuerdas. “Cuando me pidieron que realice riffs de robots gigantes y punteos de gritos de monstruos acuáticos, acepté inmediatamente el trabajo”, comentó el guitarrista.

El director también ha confirmado que en el soundtrack de la película podemos escuchar algo de rap ruso, aunque no hay más detalles al respecto. Hablando de rap, esta semana Kanye West y RZA tuitearon entusiasmados sobre la película y el rebote fue tal que los ejecutivos de Warner empiezan a respirar más tranquilos con el material nuevo que tienen al frente.

One Comment
  1. Yo no era fan de esta película hasta que la vi por segunda vez y sin críticas en mi mente, eso ayudo demasiado y ahora me encanta este filme. Pacific Rim es de lo mejor que he visto de ese género en los últimos años.

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