Box Office Americano – Del 23 al 25 de marzo

by McZorro on April 7, 2012

Nadie se lo esperaba. Todos los pronósticos apuntaban a un gigante debut de The Hunger Games en su fin de semana de estreno, pero nadie imaginaba que sería tamaña la cifra. Se superan los 155 millones de dólares en sólo tres días, no sólo consiguiéndose de esta manera recuperar todo el presupuesto invertido, uno de 78 millones de dólares, sino que con un derechazo se convierte en el tercer mejor estreno de la historia, sólo por debajo de Harry Potter and the Deathly Hallows Part 2 y The Dark Knight.

¿Qué implica la aparición de este primer gran blockbuster del año? (Título que, por cierto, Disney quería conseguir con John Carter hace un par de semanas, pero patinó). Primero que nada, una vez más se adelanta el inicio del ‘verano americano’, aquel en el que los estudios estrenan sus grandes superproducciones año a año en eventos mundiales, uno que solía estar pauteado entre los meses de mayo y julio, pero que en los últimos años ha ampliado su duración, empezando desde marzo, y muchas veces extendiéndose hasta septiembre. Esto beneficia a los estudios, ya que con este nuevo calendario pueden estrenar más blockbusters, que generen cada uno utilidades grandes que se sumen, en un mayor plazo de tiempo.

Otro punto importante a resaltar de lo ocurrido este fin de semana, es la consagración de una distribuidora hasta ahora mediana como es Lionsgate. Con estrenos independientes, una única franquicia rentable (Saw), y uno que otro suceso taquillero como lo fuera Fahrenheit 9/11 en el 2004 (que lograra recaudar 119.1 millones de dólares), el estudio necesitaba de una franquicia nueva para entrar a las ligas mayores (todos los estudios necesitan franquicias ahora para ser tomados en serio). Es por eso que hace unos meses compró Summit Entertainment, para hacerse con los derechos de Crepúsculo, pero esto sería efímero, ya que la saga termina este año. Necesitaban una nueva vaca de la que alimentarse.

Unidos los esfuerzos de marketing de un Lionsgate masculino, más adulto, y el enfoque de Summit Entertainment de llegar a un público adolescente y tirado hacia el feminino, The Hunger Games ha tenido la mejor campaña publicitaria en lo que va del año, algo que ha sido vital para su éxito, uno que consolida una saga que conseguirá más adeptos mientras las secuelas aparezcan (es una trilogía de libros). The Hunger Games en apenas tres días se ha convertido en el mejor estreno de Lionsgate (antes era Fahrenheit 9/11) y considerando cómo se ha mantenido la cifra en su progresión día a día (de viernes a domingo la cifra se sostiene, cuando usualmente debería bajar de a pocos), parece que ni el estreno de Wrath of the Titans, de Warner Bros, este viernes podrá amilanar su paso el próximo fin de semana. Y en mercados internacionales, donde la campaña ha sido un poco menor, la repercusión de los records obtenidos recién se sentirá en las próximas semanas, por lo que el juego taquillero foráneo recién comienza.

Si bien los especialistas comparaban el efecto Hunger Games con el de Crepúsculo, con cifras oficiales ya lanzadas se puede asegurar que este fenómeno está más cerca del de Harry Potter. Y es que el 61% de los espectadores fueron mujeres, y el 56% tenía más de 25 años de edad, mientras que la saga de Crepúsculo tenía un público 80% femenino, y un porcentaje similar de población menor de 25 años de edad. The Hunger Games así demuestra una población amplia, variada, una saga que atrae tanto a jóvenes como adultos, hombres y mujeres, y allí su ventaja. Gracias a su estreno, esta semana se han recaudado 206.9 millones de dólares sumando toda la cartelera y sus recaudaciones, la mejor semana de marzo de toda la historia; los estudios, la industria en sí puede respirar tranquila: el negocio del cine necesitaba de este tipo de empujones para revitalizarse.

Último dato curioso, y uno importante: la gente está buscando cosas nuevas. Es el mejor estreno de la historia de una no-secuela, superando la marca dejada por Alicia en el País de las Maravillas (116.1 millones de dólares), lo cual demuestra que si bien las franquicias funcionan, su efecto es limitado y finito. Los estudios deben empezar a abrir los ojos y buscar en nuevos lugares. The Hunger Games esta semana hace historia al ser la underdog que triunfó, la pequeña película que logró lo inimaginable, el filme que no salió de ninguna major, y consiguió superarlas a todas. Algo deben aprender los grandes estudios entonces.

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