CRÍTICA: Enseñanza de Vida
March 5 | Posted by Italo Corvetto | Opinion, Recomendada Tags: Alfred Molina, An Education, Carey Mulligan, Enseñanza de Vida, Lone Scherfig, Peter Sarsgaard
Jenny (Carey Mulligan), la adolescente de 16 años protagonista del filme Enseñanza de Vida (An Education, de Lone Scherfig), puede ser definida por la forma en que fuma. Y es que no fuma por el hecho de hacerlo, sino por la forma en la que se le ve cuando lo hace. Ella vive en medio de los años 60s, invadida y extasiada por la cultura que devora con avidez a través de libros, canciones, pinturas, películas; y que provienen en su mayoría de Francia. Inclusive se toma la molestia de aprender francés y pronunciarlo con cuidada dicción. Francia le representa, por medio de todas esas cosas, aquella vida intelectual y sofisticada que se contrapone a la que le ofrece su aburrido padre (interpretado por un solvente Alfred Molina), un personaje conservador y que siempre sigue las reglas establecidas por las expectativas sociales. La Universidad de Oxford, a la que pretende postular, se le presenta como ese lugar donde ella podrá estar un poco más cerca del modo de vida bohemio y divertido que tanto aprecia, pero del que no tiene idea. Jenny aún no es capaz de identificar lo superficial de sus pretensiones, y se puede intuir que la cinta tomará ese camino de aprendizaje personal.
An Education, cinta que trata el aprendizaje personal de una joven adolescente
David es el sujeto mayor que seduce a Jenny y la hace su novia. Será este el que le ofrezca a la joven estudiante la vida que tanto desea, y el que se convertirá en el punto de partida del cual se inicia el proceso de aprendizaje. Es este el hombre encantador que convence con sus modales y retórica cuidados, logrando que los padres de la menor crean en sus buenas intenciones. Pero este personaje es perfilado de manera tal que al espectador le resulte siempre incierto, pues nunca se nos precisan todos sus detalles personales. Siempre se guarda algo y ello genera la idea del peligro oculto. Peter Sarsgaard es capaz de representar correctamente todas estas aristas del personaje que le toca interpretar.
Lo mejor de Enseñanza de vida se encuentra en su primera mitad. En la manera en que la directora Lone Scherfig nos dibuja en primera instancia al personaje de Jenny y sus pretensiones personales, así como el momento donde estas parecen cumplirse. La casa donde el personaje principal habita es abundante en espacios mínimos, que ayudan a consolidar la opaca realidad que vive al lado de sus padres. La música sonando fuerte nos da noción de lo importante que resulta para el filme; al igual que los libros, la moda y el arte que alimentan las fantasías de Jenny. Todos estos elementos se incluyen en la puesta en escena, como por ejemplo, en aquellas escenas donde se aprecian las tapas de los discos o las fotografías de ciertos músicos de jazz. Scherfig compone bien todas estas secuencias y sugiere temas extras entre líneas, como el machismo, las presiones sociales y el aparente maniqueísmo de la educación convencional.
Un hombre mayor le ofrece la vida que desea a la joven Jenny
Pero la película va tornándose discursiva y perdiendo el rumbo, conforme el metraje avanza. Empiezan a abundar los pomposos diálogos de Jenny con sus maestras, en los cuales expone sus razones y se justifica reiterativamente. Finalmente surge, también, un problema grave en relación a la resolución del personaje de la joven, y este es que realmente no se produce una ruptura con los aspectos superficiales de esta, como el filme lo podía sugerir en un principio. La Universidad de Oxford, por dar un ejemplo, termina convirtiéndose prácticamente en la única opción válida de vida y significando, de alguna manera, lo mismo que en un principio para Jenny. De esta manera, no existe un final coherente con las propias premisas de Enseñanza de Vida.
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