CRÍTICA: Un cine de altura
January 29 | Posted by McZorro | Opinion, Recomendada Tags: Anna Kendrick, George Clooney, Jason Reitman, Up in the Air, Vera Farmiga
En una época en la que las nuevas tecnologías abruman las historias, en la que el digital, el 3D y los efectos visuales están a la orden del día en Hollywood, en la que los personajes planos y las historias simples abundan en blockbuster tras blockbuster, tenía que venir a salvarnos una pequeña joyita de un estilo narrativo bastante clásico, pero cuyo desarrollo y manejo visual van acorde a la revolución tecnológica del cine de los últimos tiempos. Jason Reitman, responsable de las valiosas Gracias por Fumar y Juno anteriormente, nos presenta así su film más maduro, cimentando de una vez un estilo propio ácido y crítico, con un guión rico en diseño de personajes como pocos en los últimos años.
Y es que eso es lo que hace de Amor sin Escalas (desafortunado título en español de Up in the Air) el mejor estreno en lo que va del año: los personajes. No se trata de simple bosquejos y estereotipos o de caricaturas andantes. Se trata de tres personajes diseñados from the inside out para encajar perfectamente en las intenciones de la cinta, con tres magníficas performances. En primer lugar tenemos al cínico y solitario Ryan Bingham, un hombre cuyo trabajo es viajar alrededor de los EEUU despidiendo empleados de sus puestos. George Clooney lo interpreta sobria pero efectivamente, con un personaje que resulta entrañable, a pesar de lo que hace. Su filosofía solitaria de vida, del hombre en constante movimiento, del nómada rehuyendo siempre de las relaciones (las únicas relaciones que mantiene son los efímeros encuentros con las personas que despide), del regocijo de pertenecer a una élite excluyente, todo esto genera en el espectador una sensación tanto incómoda como reconfortante. El ver a este hombre y sus complejidades nos deja un vaho de depresión, mientras nos sumergimos en una introspección de nuestra propia existencia.

Pero Bingham no podía estar sólo. Junto a él vemos a otros dos personajes casi igual de complicados, con los que interactua escena tras escena, evolucionando en una simbiosis precisa dirigida por el magistral guión. Por un lado tenemos a la joven Natalie Keener, soñadora y vertiginosa, que se deja llevar más por la lógica, la tecnología y los pasos previamente estructurados, en un empeño típico de la juventud de querer cambiar el mundo. Anna Kendrick, salida (aunque usted no lo crea) de la franquicia Twilight, nos deleita con una performance frenética, llena de ímpetu y omnipotencia, que verá poco a poco cómo la labor que ella consideraba sencilla es en realidad un gran peso para su alma. Por otro lado tenemos a Alex Goran, la versión femenina de Bingham, igual de solitaria, igual de cínica, pero no tan nómada como pensábamos. Vera Farmiga nos entrega con esta la mejor performance en su carrera, además de demostrar que a sus casi 40 años, está mejor que nunca… y no hablo sólo de sus dotes actorales.
Es justo en lo comentado en el párrafo anterior que radica el éxito de la película. En sus contrastes, en su juego de opuestos. En jugar a ser divertida e hilarante (hay escenas en las que reí de inicio a fin con el ingenioso guión), además de ser profunda y bastante introspectiva. En mostrar el cinismo y soledad de Bingham vs. la sensibilidad e ímpetu de Keener. En jugar a ser entretenida y emotiva, a la vez de ser crítica y ácida. Reitman ha definido por fin su estilo visual, superando los traspiés cometidos en Juno, cuando intentó hacer demasiado con una historia que pedía poco. Es así que en esta cinta juega a los insertos (simplemente brillantes) y edición vertiginosa en los momentos apropiados, pero a las cámaras estáticas y al simple ping-pong en las conversaciones (que abundan). Reitman cuida sus encuadres, pero de una manera bastante clásica, no yéndose muy a lo visual o arriesgado justo porque no lo necesita. Es de resaltar las tomas aéreas en diversos momentos de la película, las cuales ensalzan la vastedad del cielo, ese lugar de escape de Bingham, a la vez colosal prisión de su solitaria alma.

Es cierto que hacia el final la película se torna bastante convencional y hasta algo complaciente, pero no importa. Los dos primeros actos son suficientes para satisfacernos, sobretodo con un guión tan complejo y logrado como el de Reitman. Es así que esta no es una simple historia romántica, o un análisis de un hombre solitario en medio de un re-descubrimiento de sí mismo: es mucho más. Se trata también de una crítica a una sociedad moderna preocupada por el minuto a minuto, por la avalancha de cosas a la vez, por la eficacia frente a la eficiencia. Es una crítica al social media, a las tecnologías de la comunicación moderna (celular, internet), al ser causantes del aislacionismo de las personas, en vez de acercarnos unos a otros. Y es también una mirada dura a la crisis económica que atraviesa los EEUU, una que destruye familias y vidas, mientras que hace que otros mas bien cínicos consigan sacar provecho. Les recomiendo que vayan a ver esta exquisita película, tan llena de interpretaciones y momentos entrañables, tan llena de buenos personajes y buenas líneas. Mi favorita para el Oscar, al menos por el momento (¿cómo diablos le ganó Avatar en el Globo de Oro?).
Calificación: 9/10
Tags: Anna Kendrick, George Clooney, Jason Reitman, Up in the Air, Vera Farmiga





