CRÍTICA: Un cine de altura

En una época en la que las nuevas tecnologías abruman las historias, en la que el digital, el 3D y los efectos visuales están a la orden del día en Hollywood, en la que los personajes planos y las historias simples abundan en blockbuster tras blockbuster, tenía que venir a salvarnos una pequeña joyita de un estilo narrativo bastante clásico, pero cuyo desarrollo y manejo visual van acorde a la revolución tecnológica del cine de los últimos tiempos. Jason Reitman, responsable de las valiosas Gracias por Fumar y Juno anteriormente, nos presenta así su film más maduro, cimentando de una vez un estilo propio ácido y crítico, con un guión rico en diseño de personajes como pocos en los últimos años.
Y es que eso es lo que hace de Amor sin Escalas (desafortunado título en español de Up in the Air) el mejor estreno en lo que va del año: los personajes. No se trata de simple bosquejos y estereotipos o de caricaturas andantes. Se trata de tres personajes diseñados from the inside out para encajar perfectamente en las intenciones de la cinta, con tres magníficas performances. En primer lugar tenemos al cínico y solitario Ryan Bingham, un hombre cuyo trabajo es viajar alrededor de los EEUU despidiendo empleados de sus puestos. George Clooney lo interpreta sobria pero efectivamente, con un personaje que resulta entrañable, a pesar de lo que hace. Su filosofía solitaria de vida, del hombre en constante movimiento, del nómada rehuyendo siempre de las relaciones (las únicas relaciones que mantiene son los efímeros encuentros con las personas que despide), del regocijo de pertenecer a una élite excluyente, todo esto genera en el espectador una sensación tanto incómoda como reconfortante. El ver a este hombre y sus complejidades nos deja un vaho de depresión, mientras nos sumergimos en una introspección de nuestra propia existencia.

Pero Bingham no podía estar sólo. Junto a él vemos a otros dos personajes casi igual de complicados, con los que interactua escena tras escena, evolucionando en una simbiosis precisa dirigida por el magistral guión. Por un lado tenemos a la joven Natalie Keener, soñadora y vertiginosa, que se deja llevar más por la lógica, la tecnología y los pasos previamente estructurados, en un empeño típico de la juventud de querer cambiar el mundo. Anna Kendrick, salida (aunque usted no lo crea) de la franquicia Twilight, nos deleita con una performance frenética, llena de ímpetu y omnipotencia, que verá poco a poco cómo la labor que ella consideraba sencilla es en realidad un gran peso para su alma. Por otro lado tenemos a Alex Goran, la versión femenina de Bingham, igual de solitaria, igual de cínica, pero no tan nómada como pensábamos. Vera Farmiga nos entrega con esta la mejor performance en su carrera, además de demostrar que a sus casi 40 años, está mejor que nunca… y no hablo sólo de sus dotes actorales.
Es justo en lo comentado en el párrafo anterior que radica el éxito de la película. En sus contrastes, en su juego de opuestos. En jugar a ser divertida e hilarante (hay escenas en las que reí de inicio a fin con el ingenioso guión), además de ser profunda y bastante introspectiva. En mostrar el cinismo y soledad de Bingham vs. la sensibilidad e ímpetu de Keener. En jugar a ser entretenida y emotiva, a la vez de ser crítica y ácida. Reitman ha definido por fin su estilo visual, superando los traspiés cometidos en Juno, cuando intentó hacer demasiado con una historia que pedía poco. Es así que en esta cinta juega a los insertos (simplemente brillantes) y edición vertiginosa en los momentos apropiados, pero a las cámaras estáticas y al simple ping-pong en las conversaciones (que abundan). Reitman cuida sus encuadres, pero de una manera bastante clásica, no yéndose muy a lo visual o arriesgado justo porque no lo necesita. Es de resaltar las tomas aéreas en diversos momentos de la película, las cuales ensalzan la vastedad del cielo, ese lugar de escape de Bingham, a la vez colosal prisión de su solitaria alma.

Es cierto que hacia el final la película se torna bastante convencional y hasta algo complaciente, pero no importa. Los dos primeros actos son suficientes para satisfacernos, sobretodo con un guión tan complejo y logrado como el de Reitman. Es así que esta no es una simple historia romántica, o un análisis de un hombre solitario en medio de un re-descubrimiento de sí mismo: es mucho más. Se trata también de una crítica a una sociedad moderna preocupada por el minuto a minuto, por la avalancha de cosas a la vez, por la eficacia frente a la eficiencia. Es una crítica al social media, a las tecnologías de la comunicación moderna (celular, internet), al ser causantes del aislacionismo de las personas, en vez de acercarnos unos a otros. Y es también una mirada dura a la crisis económica que atraviesa los EEUU, una que destruye familias y vidas, mientras que hace que otros mas bien cínicos consigan sacar provecho. Les recomiendo que vayan a ver esta exquisita película, tan llena de interpretaciones y momentos entrañables, tan llena de buenos personajes y buenas líneas. Mi favorita para el Oscar, al menos por el momento (¿cómo diablos le ganó Avatar en el Globo de Oro?).
Calificación: 9/10



Exquisita es la palabra que define esta cinta… 5 estrellas, la vi antes del estreno y me acelero en decir que es el primer clásico de esta nueva década…
PESIMA, ha sido el peor bodrio de principios del año, la trama solo puede aceptarse si de perpetuar la estupidez se trata. ¿Porque obligarnos a pensar que està mal buscar hacerse y aceptarse a sì mismo al 100% y no depender de alguien o algo para sentirnos completos?, esta supuesta crìtica a esta forma de ver la vida es continuar con la degradaciòn de la persona en sì, que si lo pensamos bien veremos por un lado a un grupo de personas en armonìa consigo mismas que por ende en sociedad serìan capaces de mantener esta armonia y el resto, que lleno de problemas existenciales y envuelto en el laberinto de sus costumbres impuestas por un mundo pro consumista se ahoga en su vida, sus deudas y ve en sus posesiones su salvaciòn y un absurdo bienestar, pero vive cegado y nunca se realiza como persona….para mì esta pelìcula solo es un lavacerebros, para mantener a las personas consumiendo las costumbres que ya se le han impuesto y nunca se libere y PIENSE en un desarrollo como persona primero que le permita llevar una vida en comunidad con armonìa.
Si malasa, a mi me gustaba la vida del pata, y su discurso de la mochila. Nose porque todos tenemos que ser siempre iguales, casarnos, tener hijitos casa carro. El que se sale de “loconvencional” esta mal?.
Estoy en desacuerdo con estas 2 personas, considero a UP IN THE AIR una buena pelicula pero magistral o una obra maestra no lo creo..la critica de alberto es muy buena (son pajas ademas jaja) las actuaciones de clooney, farminga y keener son excelentes, eso si puedo mencionar. En fin, es un filme de calidad pero no era lo ”MAS GRANDE DEL 2009” que yo esperaba
Es que la cosa tampoco es juzgar la ideología que te propone la película, sino juzgar la película como un ejercicio artístico. Fácil tienen razón y por eso puse que el tercer acto era “complaciente”, pero eso no hace que la película sea mala y menos un bodrio. Me pareció una excelente película, con problemas hacia el final con el cambio de discurso. Pero igual resaltante el trabajo con el guión y los personajes.
[...] Jason Reitman demuestra que puede retratar un momento específico, en el marco de un filme que juega con los códigos de la comedia romántica. Tal y como sucedió con los fraudes financieros que dieron como resultado la crisis económica, que es representada en la cinta, nada es lo que aparenta. Una comedia romántica que evita el final fácil, complaciente. Personajes y guión sólidos, en una historia que también muestra la peor cara de la modernidad, con sus no lugares y trabajadores curtidos para afrontarla. (Ver crítica). [...]